“NO TE ESTOY SUGIRIENDO, TE ESTOY ORDENANDO”

BASE BÍBLICA:

Versículo Génesis 2:16-17

Génesis 2:16-17
«Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.»

I. DIOS NO DA SUGERENCIAS, ÉL DA MANDAMIENTOS.

Cuando Dios habló a Adán, no le dio una opción a considerar, sino una orden clara para obedecer. Él no dijo: «Sería bueno que no comieran del árbol»; dijo claramente: «No comerás». Su propósito no era limitar, sino proteger. Los mandamientos de Dios no son arbitrarios; son la expresión de su sabiduría y amor para el bienestar de la humanidad.

II. DIOS SABÍA LO QUE OCURRIRÍA, Y PLANIFICÓ LA SALIDA DE INMEDIATO.

Aunque Dios conocía el pecado de Adán y Eva, su reacción inmediata en

Versículo Génesis 3:15

Génesis 3:15
«Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.»

fue proclamar una promesa de redención. Este acto demuestra que su amor por la humanidad es más grande que cualquier error. Nuestro pecado, aunque grave, es como una gota de agua ante el océano de su amor.

III. DIOS RESPETA LA LIBERTAD HUMANA.

Muchos cuestionan por qué Dios permitió la caída si sabía que ocurriría. Pero esto muestra su respeto por nuestra libertad. Él nos creó con la capacidad de decidir porque un amor genuino no se impone. De la misma manera, Jesús sabía que Judas lo traicionaría, pero lo escogió como discípulo. Esto demuestra que Dios no anula nuestras decisiones, sino que incluso en ellas cumple su propósito.

CONCLUSIÓN:

Dios no es injusto ni cruel. Él es amoroso y justo, y su propósito es siempre bueno. Aunque permite que nuestras decisiones sigan su curso, no nos abandona. Desde el principio de la humanidad hasta la redención en Cristo, Su plan ha sido demostrar que su amor y su gracia superan incluso nuestras peores caídas.

Autor: Alekz Ramírez.

«Director del Instituto bíblico Jesús de Nazaret«